Para cuando yo me lo propuse, ya había cumplido con dos pasos imprescindibles: tenía registrada la obra en la Propiedad Intelectual, y llevaba varios meses reescribiendo el texto (gracias a mis amigos y sus muy apreciadas críticas).
Encontrar una editorial que pudiese aceptar el manuscrito me supuso bastante trabajo. Mi intención fue siempre probar con editoriales especializadas en la ciencia-ficción o la fantasía, pero también me pudo la modestia del “novato” y no me atreví con algunas de las grandes editoriales del país. Quizás podría haber tanteado algunas que me dejé en el tintero, pero dudaba que “El Secreto…” encajase en su línea editorial o que se atrevieran con un perfecto desconocido. Ahora, sé que las propuestas editoriales y las agencias literarias son el medio más recomendado para iniciar el camino hacia la publicación. Sin embargo, yo recurrí a un sistema menos ortodoxo: enviar un mail a las editoriales que había elegido, para tantearlas.
A pesar de que, como digo, no es la mejor manera de contactar a las editoriales, lo cierto es que me respondieron casi todas. Eso me obligó a enviarles una sinopsis de la obra y, después, cuando demostraron estar interesadas, fue el momento de enviar el manuscrito.
Lo malo es que, a partir de entonces, me tocaba esperar varios meses hasta saber cuál sería la respuesta. Ni a mi peor enemigo le deseo esos nervios.
2 comentarios
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hola, que tal?, agradezco mucho el consejo, llevo casi un año tratando de contactar con las editoriales, pero tienes mucha razón, por e-mail está muy difícil, no me rindo y creo que tomaré el consejo de las agencias editoriales, aún así es reconfortante saber que insistir puede traer resultados. XD
Hola, Laura!!
Siempre es un placer comprobar que el propósito para el que se escribió este blog se cumple, y que sirve a futuros talentos para que tengan una idea de la tierra sobre la que pisan al meterse en el mundo editorial.
Mucha suerte con tu manuscrito, y espero que sigas comentando qué tal te ha sonreído la fortuna. Como ya he dicho otras veces, el mío es un ejemplo un tanto extraño de “éxito” porque los canales que elegí para encontrar un editor fueron los menos “profesionales”, pero sigo insistiendo en que la constancia, a veces, dá fruto.
Hasta pronto.