La ruta de “El Secreto…”: Berlín

Hacer que un relato transcurra en el Berlín de principios del siglo XX resulta un ejercicio de cierto masoquismo. En concreto, por la dificultad que entraña documentarse sobre el urbanismo y los ambientes de la ciudad en ésa época. Tras el asedio de 1.945 (cuyos bombardeos tuvieron el efecto de una apisonadora sobre la ciudad) y la ruptura provocada por el levantamiento del muro, viajar a Berlín apenas consigue inspirar lo que debió ser vivir en la capital de un viejo imperio. Esa sistemática destrucción de la Berlín histórica me impidió hacer uso de un recurso tan sencillo como completar la información de mapas y postales antiguos con fotografías actuales. Cualquier imagen del casco antiguo que no se tomase antes del final de la Segunda Guerra Mundial nunca podrá ser recreada, porque ya no existen los edificios.
nbunterdenlinden

Aún así, debo confesar que mi visita por Berlín resultó más inspiradora de lo que podría desprenderse al leer mis primeras palabras. Espacios como el Parque Tiergarten, la Isla de los Museos, la Avenidad Unter den Linden o el artificioso barrio medieval del antiguo Berlín Este resultan extraordinariamente evocadores. Precisamente por ser tan escasas, su valor como huellas del pasado se ha multiplicado. Y de hecho, volviendo a leer algunos pasajes de la obra he comprobado que acabé describiendo la ciudad en base a los personajes que la representan más que mediante una exposición de sus espacios físicos.

bpk 2.802

La Berlín de “El Secreto de los Dioses Olvidados” es una urbe orgullosa a la que sus victorias han reafirmado en el espíritu del Imperio sobre el cual gobierna. De todo el libro, supone los momentos en los que se respira un aire marcadamente decimonónico. Son los pasajes en los que aparece el Kaiser, la estancia de los protagonistas durante su investigación… Acabé usándolos para establecer el ambiente de satisfecha superioridad que cabría esperar después de imponerse como la potencia dominante de un continente. En ese sentido su caracterización resulta diametralmente opuesta a París, en la que debí insistir sobre los detalles arquitectónicos para establecer el status de capital derrotada que le había otorgado.

palacio_real_berlin_1898

En resumidas cuentas, la imágen resultante es el producto de combinar el espíritu del ganador (usando como referencia el Londres de post-guerra) y esa tendencia a considerar que los valores nacionales han sido legitimados tras la victoria en un conflicto. Sé que al hacerlo Berlín (y Alemania) no han salido bien paradas, pero soy de la opinión que los vencedores no suelen practicar la benevolencia con asiduidad. La historia, al menos, parece dispuesta a darme la razón.

zeppelin-uber-berlin

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • abril 2009
    L M X J V S D
    « Mar   May »
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    27282930