Tres Meses

Como ya dije tiempo atrás, Septiembre no es un mes al que tenga demasiado aprecio (acumulo unas cuantas malas experiencias relacionadas con esas fechas). Hasta ahora Febrero y Marzo eran mi «temporada amuleto», los meses que siempre he vinculado con algunos de los mejores recuerdos de mi vida.

Sin embargo, parece que eso va a tener que cambiar. Septiembre fue el mes (dos años atrás) en el que pude dar por terminada «El Secreto de los Dioses Olvidados», en Septiembre del año pasado firmé al fin el contrato con Grupo AJEC y ahora será el 15 de Septiembre (si no se tuercen los planes de la editorial) cuando el libro entre en la imprenta. Y la fecha para su aparición oficial en las estanterías, Octubre.

La noticia me ha llegado (ayer), y supone ver mucho más claro el final del túnel. A pesar de mi optimismo y la confianza que tengo en Raúl Gonzálvez, son muchos los comentarios que aparecen en foros y blogs declarando la desilusión que reina entre los aficionados con aspiraciones a publicar. No deja de hablarse de cuánto ha aumentado la dificultad para encontrar una editorial dispuesta a jugársela con nóveles. De los problemas que tienen algunos autores para recibir lo que les corresponde por las ventas de su obra. Un panorama muy negro, al que aún así estoy más que dispuesto a arrojarme de cabeza.

A todo esto, también terminé la revisión de las galeradas. Después de la última reescritura (que ni mucho me esperaba que fuese a acometer), no voy a decir que el libro ha quedado perfecto. Quizás, aplicando una terminología estricta, tan perfecto como está en mi mano. Especialmente, tras las notas que me hizo llegar el primero de mis «reseñadores». Después de leerlas, entendí perfectamente cuál es la función de un «lector crítico» en una agencia o editorial. Con consejos y observaciones concretas como esas, uno tiene mucho más claro por dónde debe ir pasando el cepillo de carpintero. Ha sido toda una experiencia volver a encontrarme sumergido en esa historia que ya casi puedo relatar de memoria, pero no hay nada que me haga más ilusión ahora mismo que esperar el paso de esos tres meses para poder tener un ejemplar del libro delante de mí.

Y para terminar, una reflexión sobre el género para los aficionados a la literatura fantástica.

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Primeros elogios

Hace unas semanas, os comenté que se habían enviado copias del manuscrito a varios escritores relacionados con la ciencia-ficción para que escribieran reseñas sobre «El Secreto de los Dioses Olvidados». Hoy, antes incluso de lo que esperaba, puedo hablar sobre los primeros comentarios ya que Raúl Gonzálvez me ha hecho llegar la crítica completa de uno de estos «ilustres lectores». Y sólo puedo empezar diciendo que me ha hecho flotar.

El texto (provisional) de la reseña que se publicará en la contraportada es un gran piropo literario, algo que no me atrevía a esperar cuando supe quién me iba a leer. Un grito para advertir al que curiosee en las reseñas que el libro merece la pena. Pero no ha sido eso lo que me ha provocado la sensación de triunfo que he descrito antes.

Lo más importante para mí es la «lectura crítica» que también he recibido. Cinco páginas de la mano de éste veterano, diseccionando los pros y contras de mi libro con un tono de crítica constructiva como pocas que haya recibido antes. A grandes rasgos, ésto es lo que puedo compartir con vosotros:

Pros

La historia le gustó (la historia le gustó!!!!). En sus propias palabras, consigue que se quiera seguir leyendo página tras página. Incluso la mezcla de temas le ha parecido muy original, lo cual me hace sentir especialmente orgulloso de esa combinación de ideas dispares que acabó dando forma a «El Secreto de los Dioses Olvidados». También ha alabado el desarrollo de la historia: la forma en que se va presentando la trama, y cómo se han repartido los elementos para mantener viva la intriga hasta el desenlace final.

Sus comentarios me han dejado claro cuánto ha disfrutado con la trama de la novela, y al señalarme los episodios y pasajes que más le llamaron la atención, me ha hecho saber dónde he conseguido mis «mejores momentos» y que (al menos en parte) el propósito de transportar al lector hasta ese mundo de ficción se ha conseguido.

Contras

Por supuesto, no todo podía ser bueno.

Para empezar, unas observaciones subjetivas: le decepcionó el final, por el elevado tono fantástico de ésta parte de la novela. Evidentemente es algo puramente personal, pero es una advertencia a tener en cuenta (y que ya me había planteado, por cierto). Hay también otros elementos del argumento que me ha discutido, sobre todo los puntos en los que los sucesos no discurren como él los plantearía, pero que a mí me venían al pelo para desarrollar la trama. Ahora es tarde para hacer cambios al respecto, pero ya me hubiese gustado escuchar estas «dudas argumentales» hace un año.

Lo peor, al final, tiene que ver con el estilo. Pero ese es el tipo de crítica más práctica, sin duda. Una corta «clase magistral» gratuita, muy de agradecer. Sobre todo los peros puestos a mi forma de narración, comentándome el efecto (negativo) que tienen esos «vicios». Incluso me ha dado detalles sobre los problemas de comprensión de la acción durante la lectura, una cosa dificil de percibir cuando eres el autor y tienes tan claro qué está pasando. Todo ello cosas que, en mi calidad de «novato», espero pulir y enmendar en obras futuras.

¿Epílogo final? Aún a pesar de esos errores, la opinión general de la reseña es que la obra le ha gustado. Y, sobre todo, un detalle: a su juicio, los «fallos» serían equiparables con los de cierta «vaca sagrada» de la ciencia-ficción. Si eso le parece ahora… ¿opinará aún mejor cuando lea la versión corregida?

Ahora sólo espero que la próxima crítica llegue pronto, y que sea tan completa y didáctica como ésta.

Seguiremos informando.

Maquetado

En ésta dinámica de descubrimientos relacionada con la publicación de un libro, ya puedo hablar de la última alegría que me han dado desde la editorial: la semana pasada me hicieron llegar la primera maqueta de «El Secreto de los Dioses Olvidados». Reconozco que el ideal romántico del escritor me había hecho esperar un «ejemplar inacabado». Papel y tinta impresa. Así que el archivo PDF que recibí rompió con gran parte de esos moldes nostálgicos con los que había soñado.

Una amiga me preguntó por la sensación que me había producido, y voy a reproducir mi respuesta: La maqueta es como un pequeño monstruo de Frankenstein desmontado, esperando que le cambie piezas por otras mejores y más bonitas. Y es que, después de las horas de rigor alucinando con el hecho de ver cosas como un ISBN junto al título de tu obra, es el momento de comprobar que todo está en su sitio. Un trabajo más árduo de lo que parece.

En mi caso, el primer problema ha consistido en revisar todos los diálogos. Una tarea derivada de mi costumbre de entrecomillar las frases de los protagonistas, que ha resultado ser contraproducente. Al sustituir las comillas por el consabido guión, algunos signos de puntuación mutaron o desaparecieron (bueno, no puedo echarle toda la culpa a la maquetación. Seguro que entre tanta reescritura algo se me escapó en el manuscrito final).

Sin embargo, eso no ha sido el motivo de calificarla como un Frankenstein. El verdadero conflicto ha surgido al releer parte del texto y sentir esa necesidad del perfeccionista de pulir aún más la obra. Así que pregunté a AJEC, y me han asegurado que estoy a tiempo de hacer cambios. Una respuesta motivo de alegría y azoro.

Estoy contento por tener la oportunidad de aplicar lo que he aprendido al seguir escribiendo durante estos meses, corrigiendo problemas de estilo propios del novato. Repasándolo todo no con la perspectiva de «¿será bastante bueno?» si no la de «Tiene que ser mejor». Y eso me preocupa. Encontrar ahora fallos que antes no ví, o tomé por algo nimio, y que de pronto se han tornado en errores abismales. En ese sentido me temo que me puede la sensación de responsabilidad, pues ahora veo más y más cerca el momento en el que «El Secreto de los Dioses Olvidados» va a escaparse de mis manos y necesito saber que, al presentarse a sus lectores, va a ofrecer lo mejor de mí.

Necesito que ésta criatura cause asombro y no terror, como el monstruo de Frankenstein.

Nuevas Experiencias: Reseñado

En realidad el titular del post se está adelantando a los acontecimientos, pero es totalmente fiel a la idea. Hace unos días, me llegaba el correo desde Grupo AJEC para confirmarme que el manuscrito de «El Secreto de los Dioses Olvidados» se ha enviado a varios autores conocidos de la Ciencia Ficción Española para que lo lean y escriban un pequeño artículo de opinión al respecto.

La sorpresa ha sido mayúscula para mí, no tanto por el hecho en sí (Raúl Gonzálvez ya me comentó que tenía intención de hacerlo) si no por la identidad de los autores elegidos. En principio, dudaba que fuera a ser posible que aceptaran la tarea. Como novato en el mundillo, lo único en lo que puedo pensar es en la terrible responsabilidad que siento desde que lo supe. Los elegidos no son unos cualquiera en absoluto (acumulan un premio UPC, dos Ignotus, y un Premio a la Mejor Novela de la British Fantasy Society, entre otros), y por lo tanto su opinión es una piedra de toque muy interesante. Personalmente, las críticas de amigos o de otros aficionados me las tomo normalmente como «sugerencias para mejorar». Pero las valoraciones que vaya a recibir de estos autores serán ya otra cosa. Algo mucho más serio (con perdón para los demás, entre los que cuento con algunas personas a las que atribuyo un criterio literario muy acertado).

De otra parte, la confianza (así me lo parece a mí) que demuestra Raúl Gonzálvez en «El Secreto…» al solicitar estas reseñas previas a la publicación me hace sentir muy orgulloso de mi obra. Es todo parte de un hermoso sueño que, poco a poco, parece empeñado en irse cumpliendo.

Dentro también de ésta tormenta de sorpresas y nuevas experiencias ha habido un momento que voy a calificar de «empequeñecedor». Ha ocurrido al redactar mi biografía y, sobre todo, mi bibliografía. En ambos casos acabé recurriendo a la comparación de varios ejemplos, y en ambos me habría gustado tener más «datos jugosos» que señalar. Con tan pocos meritos literarios en mi haber, me preocupa dar la impresión de haber publicado sólo por un golpe de suerte (aunque mi primera incursión «seria» en la literatura ocurriera hace doce años).

También es cierto que, como me dijo un amigo en broma «hay que publicar la primera novela para que luego sean otros los que hagan tu biografía«. Aún sigo apoyando con mucho cuidado el pie con cada paso que doy, pero no dejo de sentir que debajo hay suelo firme. Algo que no podía ni soñar al empezar a escribir la obra.

Un paso adelante.

Éste post viene a seguir con mi narración del proceso de publicación, del que tengo nuevas noticias.

El fin de semana pasado me encontré con la sorpresa de un correo de mi editor, Raúl Gonzalvez, para confirmarme que el «proceso final» de la publicación se iba a poner en marcha, tal y como me anunció cuando nos encontramos en Enero. El manuscrito va a ser enviado a un corrector, y tengo su promesa de recibir la primera versión corregida y maquetada para que vea cuál será su aspecto y pueda dar mi opinión. Como ya comenté, temo todos los «vicios gramaticales» que pueda revelarme la corrección (tengo confianza en mi calidad literaria, pero seguro que hay escondida/s por ahí alguna/s errata/s de la/s que nunca me había dado cuenta).

Además, también sé quién se va a encargar del diseño de la portada de la novela: Calderón Studio. Para mi sorpresa, entre los ejemplos de sus trabajos me topé con la portada de «Estirpe Salvaje» de Montse de Paz. Por lo que he visto en la galería del Estudio, creo que ha quedado en muy buenas manos y puede resultar una portada bastante impactante, que haga que el libro se venda «por los ojos».

calderonstudio

Por otra parte, Raúl Gonzálvez me confirmó los planes que tenía para la publicación. La fecha para salir al mercado sigue siendo Septiembre, aunque me advirtió que los plazos podían retrasarse hasta Octubre. Como si no tuviese paciencia para un mes más, después de todo lo que he esperado para ver éste sueño hecho realidad. Ya puedo colocar el contador a «D -4 meses», y pedir prestadas las uñas de los amigos…

2.000 consejos.

Sería un buen propósito, ¿verdad? 2.000 consejos para escritores noveles. Por desgracia, aún estoy muy lejos de llegar a tanto. Sin embargo, y ya que el contador de visitas ha alcanzado las 2.000, me ha parecido el mejor momento para hacer una recopilación de artículos «pescados» en la web que pueden ser de utilidad.

Primero, y por orden de importancia, reseñar la serie de artículos que han escrito en «Papel en Blanco», sobre la aventura de conseguir publicar. Se puede decir que es un compendio de todas las cosas que he comentado en artículos anteriores, con mayor extensión y sin dejar casi ningún detalle fuera. Se lo recomiendo a todos los que aún estáis dándole vueltas a cómo publicar ese manuscrito que quisiérais ver «en los papeles».

Precisamente en ése sentido, nada mejor que consultar el análisis que realizaron en «Rescepto indablog» del panorama editorial, comentando cuáles son las tendencias en el mundo de la literatura de fantasía/ficción español, y dando a conocer las líneas editoriales con las que se puede probar suerte si se considera que las «grandes firmas» ignorarán nuestro manuscrito. Y, para los que tengan sus miras puestas en el mundo juvenil, un breve catálogo de editoriales que abarcan éste campo aparecido en Ediciona.

Por supuesto, como alguien que ha escrito una novela en la que he retorcido los hechos históricos, voy a señalar la existencia de «Avalon», en la que hablan de curiosidades de la historia. Episodios comentados en los que uno corrobora cómo esos hechos que parecen obvios dependieron de una serie de sucesos, y cómo una variación en todo ese conjunto abre la puerta a «líneas temporales paralelas».

Y eso me lleva a «Conspiranoia», el nombre de un artículo que habla de las más divulgadas teorías conspirativas. Yo lo reseño, para todos aquellos que quieran escribir una novela en la dinámica actual de «desvelar la realidad oculta» (siempre que no usen a los Masones o los Templarios, por favor). Lo cual me lleva al artículo que medita sobre las formas y el éxito de la Novela Histórica.

También quiero hacerme eco de la existencia de «Literatura Prospectiva», que habla y trata sobre la literatura de ficción, a lo largo de la historia y sobre novedades del mundillo. Por el tono de los artículos, puede interesar a aquellos que somos aficionados a éste género.

Igualmente, hacer saber de la existencia de «Portal Editions», editorial novel de Fantasía y Ficción, pero con intención de hacerse grande.

Y, por último, un artículo en el que nos queda muy claro que lo de publicar es un problema que viene de lejos (lo decía Flaubert, nada menos).

Saludos, y hasta pronto.

Primer «Cara a Cara»

NO, no nos confundamos. No se trata de la crónica de ninguna pelea sin guantes…

El pasado día 23 tuve la oportunidad de conocer en persona a quien, de algún modo, me ha «descubierto» para el mundo editorial: Raúl Gonzálvez, editor del Grupo AJEC.

A toro pasado, creo que las circunstancias en las que se produjo nuestra entrevista fueron las ideales para que un autor conozca a la persona que se va a responsabilizar de que publiquen su obra. Raúl acudió a Madrid a participar en la presentación de «Bebes jugando con cuchillos», de Santiago Eximeno. Así que pude comprobar de primera mano las ganas que pone (con mucho humor) en esas charlas. Personalmente, me satisface saber que Raúl vaya a apostar por «El Secreto de los Dioses Olvidados». Dejando a un lado la relevancia de Grupo AJEC dentro del panorama editorial nacional, la impresión que me dió fue muy buena. Sobre todo por la sinceridad con la que habla de tu obra, y las ganas que demuestra por llevar adelante sus proyectos.

Por supuesto, aproveché la ocasión para interrogarle sobre los plazos de publicación de «El Secreto de los Dioses Olvidados». Y recibí unas cuantas buenas noticias:

1) Mi próxima fecha a marcar en el calendario es Mayo. Para entonces, podría comenzar el proceso de maquetación y corrección del manuscrito. De las dos cosas, quizá le tengo mas miedo a la corrección. Sobre todo, por las experiencias que conozco por otros autores. Y porque no me apetece descubrir ningún «vicio» ortográfico que deba corregir, claro.

2) La portada de la novela ya está en manos de un ilustrador. Raúl me dió una alegría al confirmarme que van a basarse en la idea que les propuse (una visión del París ucrónico de «El Secreto…»). Tengo curiosidad por ver las primeras imágenes, porque no sé si optarán por un montaje fotográfico o realizarán alguna ilustración estilo «retro» para representar lo que imaginé. En cualquier caso, seguro que me hará mucha ilusión ponerle un ojo encima.

También va a incluirse, además, un mapa de la Europa ucrónica que he creado. Así, el lector podrá orientarse un poco mientras siga a los protagonistas en su periplo. Al parecer, imitará el aspecto de los atlas de principios del siglo XX, un detalle que me ha encantado.

3) Si nada afecta al plan editorial, Septiembre sigue siendo mi «mes mágico» del 2009. Por lo que tengo entendido, es una fecha muy buena para entrar en el mercado (una «ventana editorial» propicia). Así que, si los dioses (olvidados o no) se alían conmigo, «El Secreto de los Dioses Olvidados» será una realidad en Otoño.

Sobre todo, si la conversación con Raúl sirvió para algo, fue para darme ánimos. Tras estos meses de paciente espera, lo mejor que podía ocurrirme es escuchar que las cosas siguen adelante. Eso me ha dado ánimos para continuar con los proyectos (demasiados) que barajo ahora mismo, y que me gustaría llevar a buen puerto durante éste año.

La Amenaza Fantasma

Una vez más, mi intención de que el blog sea útil a otros autores que estén dando sus primeros pasos hacia la publicación es la causa de éste post.

Me temo que éste mes de Noviembre ha sido pródigo en noticias editoriales, pero no ha sido para bien. Lo ocurrido ha acrecentado la desconfianza que todos albergamos hacia las nuevas pequeñas editoriales y los servicios de autoedición.

En primer lugar, y por órden cronológico, debo hablar de Ícaro Ediciones. Una editorial que se presentó en el mundillo de la ciencia-ficción española hace sólo unos meses, impresionando a todos por los títulos elegidos. Obras interesantes, de autores relevantes, Ícaro parecía dispuesta a rellenar los huecos de las estanterías de muchos aficionados. Sin embargo, la liebre saltó muy pronto. En cuanto su página web anunció como próximos lanzamientos «Tigana» y «Deus Irae«. La primera es una obra de la que los aficionados españoles reclamaban su reedición desde hace tiempo, y a todos les sorprendió que Timun Mas y La Factoria de Ideas también anunciasen que estaban en trámites para publicarla. Finalmente, fue La Factoria quien se hizo con los derechos y publicará el libro.

Ícaro justificó entonces su conducta con una nota. En ella explicaba que, al anunciar sus próximos lanzamientos, posteaban títulos cuyas negociaciones de los derechos estuviesen tan avanzadas como para «darlas por hechas» (las comillas son mías). Sin embargo, lo que ha provocado que Ícaro pierda su crédito fue otro asunto: la publicación de «Deus Irae». Publicación que se llevó a cabo sin poseer los derechos de la obra (algo que denunció el agente de Philip K. Dick cuando se le preguntó, y que resulta ser una conducta menos ajena al mundillo de lo que parece.). Aparte de las posibles represalias legales que se tomen, hay un hecho nada despreciable: los ejemplares de Ícaro puestos a la venta van a impedir que otra editorial pueda publicar el título en un futuro próximo, por falta de demanda. Aún más, empieza a correr el rumor de una más que posible relación de los responsables de Ícaro con la infausta Pulp.

El segundo caso tiene que ver con una empresa de autoedición: Grup Senar-Maikalili. Un escándalo aireado por los foros de aficionados a la escritura y en blogs de autores noveles, al cual hay que aplicar el adjetivo de «presunto», si bien todas las iras están centradas en Octavi Franch i Lopez, escritor y responsable de este llamado «holding cultural». Imitando el caso de Jamais, se ha convertido en un agujero negro que ha succionado las esperanzas y el dinero de muchos autores noveles. Miles de euros de personas ilusionadas con ver publicada su obra, que le entregaron a la editorial convencidos de que su sueño iba a hacerse realidad. Al parecer, aprovechando los foros y los blogs en los que tantos autores noveles se dan a conocer, Grup Senar ha jugado con ellos para prometerles publicaciones que nunca se llevaron a cabo, y registrando los títulos en el ISBN. Desconozco hasta qué punto éste trámite impide que la obra se renegocie con otra editorial, pero los autores comentan resignados que esperarán a la finalización de su contrato para seguir moviendo sus obras.

Así pues, un nuevo golpe de ésta Amenaza Fantasma, siempre dispuesta a llenarse los bolsillos y a salir huyendo. La picaresca sigue viva, por más que nos neguemos a imaginárnoslos sin el aspecto del Lazarillo de Tormes.

Cuando la oferta se hace realidad: El contrato.

Después de recuperarse de la emoción provocada por la respuesta positiva de una editorial, llega el siguiente paso del camino: conocer cuáles son sus condiciones para publicar. Hablar del contrato.

Mi experiencia, como ya he dicho otras veces, es el resultado de actuar sin intermediarios (léase Agencia Literaria). Así pues, al pedir más información a la editorial recibí un «contrato modelo» para que pudiera saber en qué consistiría nuestra «futurible relación profesional». Escasos dos folios, que a un simple novato sin conocimientos sobre el tema le parecieron más complicados que el manual de ensamblaje de un T-800.

El tipo de contrato y sus cláusulas van a depender, por supuesto, del tipo de editorial que te haya contactado. Si es una editorial de co-edición o autoedición, tendrá que exponer qué cantidad de dinero es la que aportas. En el caso de editoriales «tradicionales», la descripción cubre el tipo de impresión (rústica o de bolsillo), el número de ejemplares de cada edición,y el porcentaje que te corresponde en calidad de derechos de autor, por lo menos. En cualquier caso, te interesa leer las cláusulas con atención y comprobar que ninguna cláusula está redactada de modo malintencionado.

A pesar de que las editoriales a las que envié mi manuscrito no estaban dentro de la lista de «sospechosas» (y cuando empecé a buscar información, resultó que sí las había), a uno siempre le acaban asaltando las dudas. Yo recurrí a un amigo que tenía algunas nociones sobre éste tipo de contratos (gracias, Juan) y busqué recursos en internet que me guiaran. Así descubrí las recomendaciones de escritores.org, o de Miserias Literarias, y posteriormente a la firma del contrato hallé éste artículo.

Después, transcurrieron varios intercambios de e-mails con mi editor, en los que se comentaron qué condiciones del contrato quería tener más claras, y qué cambios podían realizarse. Yo recomiendo ser modesto, y no pretender que el primer contrato «te saque de pobre». Cuando se consulta los blogs de otros autores noveles, ves que son muy pocos los que publican con grandes editoriales, e incluso éstos lo hacen sin mucho «despliegue de medios». Un punto habitual es que las promociones y presentaciones queden excluídas en éstos contratos (en otro post hablaré sobre ello), por lo que uno debe olvidarse de grandes eventos y verse en una librería, firmando ejemplares o respondiendo preguntas de periodistas. Ahora mismo, casi todo el trabajo de promocion queda en manos del propio autor, y se lleva a cabo a través de internet.

Una vez que se concretan las modificaciones del contrato, si los dos lados están de acuerdo, será el momento de recibir el contrato definitivo. Y ya se habrá puesto un pie (de puntillas) en el camino definitivo hacia la publicación. Aquí comienza la espera (que aún continúa) de novedades por parte de la editorial y que debería incluir la revisión del texto, la elección de portada y otras cosas que explicaré a medida que se vayan sucediendo.

Prometeo, o la respuesta editorial.

Para las escasas (espero) personas que desconozcan cuál fue el castigo que Zeus le impuso a Prometeo, paso a referírselo :

Permanecería encadenado en lo alto de un peñasco, donde le serían devorados los intestinos cada mañana por un águila. Al anochecer, sus intestinos volverían a crecer y el suplicio empezaría de nuevo.

Prometeo y el águila, devorando sus entrañas.

Prometeo y el águila, devorando sus entrañas.

Dejando aparte el asombroso talento de los griegos para concebir horribles torturas, he usado éste ejemplo mitológico para dar una idea de lo que supone esperar las respuestas de las editoriales. En mi caso, y como dije en un post anterior, habia escogido un pequeño número de editoriales a las que enviar el manuscrito. Y, de todas ellas, sólo Grupo AJEC me dio una pista sobre el tiempo que tardaría en responder.

Si indagáis en internet, comprobaréis que esperar el veredicto de una editorial «tiene su aquel». Al parecer, la causa de que se produzca este fenómeno (y sus culpables) somos los propios autores que enviamos manuscritos sin acudir a un agente literario. Los lectores de las editoriales, según esa explicación, están saturados de trabajo y la espera puede prolongarse hasta límites insospechados (véase el caso de Montse de Paz, que recibió una propuesta un año después). A mí, desde luego, se me hizo el castigo de Prometeo a medida que se aproximaban los tres meses sin noticias. Pocas cosas hay tan desesperanzadoras como abrir el correo, día tras día, sin hallar el mail de respuesta que tanto ansías.

Hasta que, fiel a su palabra, Grupo AJEC me contestó. Y fue para decirme que sí. Que le interesaba el manuscrito y querían hacerme una propuesta para publicarlo. No sé cuanto, pero los nervios debieron de durarme una semana por lo menos.

Parecería lógico pensar que las respuestas llegan. Que, aunque tan sólo sea el impersonal «su obra no encaja en nuestra línea editorial», se molestarán en darte su opinión. Mi experiencia (y, por lo visto en internet, la de muchos otros autores noveles) es que eso no ocurre siempre. A fecha de hoy, aún estoy esperando noticias de unas cuantas editoriales, y dudo que vaya a tenerla nunca. Ésa razón, y no otra, es por la que no volvería a repetir la experiencia de enviar el manuscrito «por mi cuenta». Mis próximas obras procuraré llevarlas a través de un agente literario. Así, al menos, a uno le dan unas fechas para saber qué pasa con su obra y te ahorras los meses de incertidumbre.

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